jueves, 23 de junio de 2011

La Última Fiesta



"Todo aquel que nace, tiene derecho a respirar.
Todo aquel que respira, tiene derecho a vivir.
Todo aquel que vive, tiene derecho a vivir con dignidad. 
Todo aquel que sea digno, rechazará la muerte de otro ser."

domingo, 22 de mayo de 2011

La Paz del Presente





Las lágrimas arrastradas de tiempos lejanos, los dolores de antaño que se entretejen a través del tiempo y ahogan el ahora de sollozos y llanto.
 
Esas llagas no curadas, las que se llevan en el alma, entristecen la mirada y poco a poco enturbian la calma.
 
La carga del pasado no perdonado, es un yunque, un mar picado, un hoy desdichado.
 
El agobio del mañana, la preocupación que causa arritmia en la paz del alma, la angustia sujeta a la esperanza desesperanzada... Así sucumbe la fe, la paz y la mente pierde la calma.
 
No hay mayor dicha que el hoy, que este instante bien vivido. Nada más cabe en esta respiración, que un pequeño suspiro.
 
Atesorando y comprendiendo el ayer, se crece, se evoluciona, se aprende.
 
Manteniendo la fe y trabajando por el mañana, se crea el camino del destino y se alcanza a la añorada esperanza.
 
Ése es el bien del pasado y del futuro, pero para conocer y reconocer la plenitud del ser, hay que vivir el hoy.
 
Sólo en el ahora, sólo en este instante es posible encontrarse con Dios.


lunes, 2 de mayo de 2011

Mi Corazón en 140 Caracteres




El día de hoy lo pasé atrás de una cascada, explorando el mundo, llegué a esa cortina encantada.

El sonido del agua era místico, y me llamaba a que entrara.

Acaricié el agua con mis dedos, y sin esperar más atravesé la cristalina muralla.

Descubrí dentro de ella un paraíso fascinante. Los colores eran brillantes y prácticamente hipnotizantes.

Me recosté sobre la suave hierba, y jugué con ella entre mis manos. Me regaló un aroma de dulce jardín recién plantado.

Contemplé el cielo, e hice figuras con las nubes, fui creando conejos de algodón y hasta un corazón.

Me quedé dormida, y desperté cubierta de mariposas.

Las dulces aves cantaban mientras continué con mi camino. Contemplé todo a mi paso, y regalé a viento un suspiro.

Al retornar me llamó a lo lejos un ciervo, quien me hizo prometerle regresar, y en mi frente plantó un beso.

Empapada de vida, regresé a la realidad; y me di cuenta que este mundo, es un sueño en verdad.


lunes, 21 de marzo de 2011

La Última Lágrima del Invierno




 
Como habiendo guardado recuerdos pasados o secretos sufrimientos, así llora la montaña en su encuentro con el sol de la mañana.
 
Así lloran también las piedras, las ramas de los árboles, y las paredes de las cuevas.

Así llora también el hombre, la mujer y el niño, que descubren el alma propia ante la luz de la promesa del día.

Así también recorre una lágrima mi mejilla… Ante el ayer, ante las promesas no cumplidas.

Y es así como nace la fe, del trazo de una lágrima que llegando a la tierra, nutre a la semilla que regalará el fruto del mañana.

Esta es mi última lágrima del invierno… 

Y el día de hoy, con la primavera, nace nuevamente la esperanza.





sábado, 5 de marzo de 2011

Dejemos Nuestras Palabras





Cuando inicias tu camino por esta aventura que es la vida, la contemplas y aprendes sin cesar.

Abriendo los ojos te maravillas de tu entorno, y comienzas tu venturado caminar.

Sorprendido deseas comerte el mundo a mordidas, y colmas tu ser de apegos mundanos.

Deseas a toda costa calmar tu sed, pero lo único que logras es beber por siempre la arena de tus manos.

Entregas unos besos y regalas tu atuendo como vil disfraz... Pero poco a poco vas comprendiendo que de esta vida sin nada te irás.

Es allí donde comienzas a regalar sonrisas y a entregar la esencia de tu ser.

Comprendes que nada en esta vida tiene más valor, que a quienes dejas cuando te vas.

Te permites asombrarte por lo sencillo, por los suspiros, por los instantes y por tu hoy.

En lugar de desear riquezas te inquieta el legado que dejarás.

Descubre tu valor, plasma tu corazón, y déjalos al mundo como tu regalo.

Deja huella, deja amor, deja tu ejemplo, deja también tus palabras.


sábado, 25 de diciembre de 2010

La Estrella Más Brillante


Divinos regalos de Dios, que nos hacen saber que no estamos solos... 

En estos días las estrellas han bailado en el cielo como una anunciación. 

Cuando duelo, temo o pierdo la visión de mi propio camino, veo las estrellas y vuelve la fe a mi corazón. 

Hay todo tipo de estrellas, unas pequeñas casi sin brillo, pero aún así son una maravilla del creador. 

Otras brillan como diamantes en la noche, como si mostraran el camino de las almas. 

Hay estrellas de sutiles colores que no dejan de maravillarme, y hay otras más que dibujan el cielo y velozmente nos regalan su esplendor. 

Pero hay una... 

La más brillante de todas, que se encuentra siempre a mi lado. 

Creo que es un Ángel que brilla tanto que parece estrella... Un regalo de Dios para mi. 

Esta estrella sólo es mía, y mi alma la lleva dentro de sí. 







jueves, 16 de diciembre de 2010

El Gran Roble


De niña me cobijaste entre tus ramas, con hojas tan verdes que me regalaron vida, y me enseñaron el mañana.

Te vi echar profundas raíces, y crecer tan alto que te confundías entre las nubes. También observé como tu tronco fue haciéndose cada vez más fuerte, a la vez que se adornaba con las marcas del tiempo.

Me diste cobijo, sombra y guía. Aprendí de tu saber, y así sabiendo conocí mejor la vida.

Ahora, bajo la sombra del gran roble...

Contemplo tus fuertes ramas, admiro tu indestructible tronco y medito sobre la sabiduría de tus raíces.

Estás hecho con la mejor madera, esa que sólo se crea con la esencia de un gran corazón alimentado por el amor y la nobleza.

Magnifico equilibrio con el que acaricias con tus dulces hojas, pero en tu interior eres tan poderoso como el más puro hierro... Te contemplo y cierro los ojos con temor.

Con cada viento que sopla pareciera que pierdes una hoja...

Quisiera regalarte vida con cada una de mis caricias, y me sonríes como si leyeras lo que guardo en mi mente y en mi corazón.

Tu y yo sabemos lo que otros ignoran, y de allí que compartamos el mismo temor.

Aún no es tiempo de separarnos, lo sabes, y no te lo perdonas. Cada expresión tuya, grita una elección equivocada, pero me promete una nueva vida si así lo quiere Dios.

Tu elegiste vivir así tu vida, y con ello elegiste mi dolor.


Dios te ha regalado este instante, este respiro, esta vida... Sólo en ti está decidir vivirla y retenerla con sabiduría.

Cada una de nuestras elecciones, o dan vida o matan a quienes nos aman... No te lleves mi vida en tu elección.

Sólo Dios sabe lo que ocurrirá... Mi intelecto me dice una cosa, mi fe otra. Para no morir de dolor, me haré sorda ante la razón.

Que la fe marque nuestros caminos, y que sea sólo Dios el que tome la decisión.

Toma fuertemente mi mano, pues aún no estoy preparada para decirte adiós.

Creo en Dios, creo en los milagros, y creo en tu espíritu vencedor.


 



martes, 2 de noviembre de 2010

Reencuentro


Te vi tan bonita…

Portabas un hermoso vestido cubierto de flores, cuanta belleza te rodeaba.

Estabas en silencio, y al mirarte, mis ojos se cubrieron de lágrimas. Cuanto tiempo sin verte, cuanto te he extrañado, pero sólo yo soy culpable, ya que te he tenido abandonada.

Y tú, parada junto a un gran árbol… Sentí que te alegraste al verme, y yo al verte me acerqué a ti, y la sombra del árbol nos cubrió a ambas.

Contemplé las flores multicolores que te rodeaban. Qué maravilloso fue sentir nuevamente tu compañía, pero qué culpable me sentí por haberte abandonado tanto tiempo.

Me senté a tu lado, y jugando con las flores que nos rodeaban,  comencé una torpe conversación. Sin saber qué decir, hablé de todo y de nada; del ayer, del hoy y del mañana; de mis alegrías, de mis miedos y de mis frustraciones… Quería que lo escucharas todo.

Compartimos juntas un rato, conversando y haciéndonos compañía. Y yo en el fondo deseando abrazarte y envolverte con toda mi alma. Qué difícil estar tan cerca de ti y no poderte acercar a mi pecho. Cuanta impotencia, cuanto dolor, cuanta desesperación.

Después de tan sólo un rato, tras haberte observado detenidamente, tras haber estado oliendo el perfume que te rodeaba, después de haber estado contigo lo que pareció un instante… Me dispuse a emprender mi marcha.

En el fondo de mi ser me prometí no abandonarte tanto tiempo nunca más. ¿Lo cumpliré? Quién sabe, tal vez. Tal vez en un tiempo más vuelva tan culpable como hoy, a estar contigo tan sólo un rato, para aliviar mi culpa por abandonarte tanto tiempo. Y amándote tanto… No lo entiendo.

Me despedí con lágrimas en el rostro, y te di un beso.

Después me levanté, tomé una rosa más y la puse sobre tu tumba.

Rubrikka




domingo, 17 de octubre de 2010

Bellas Cicatrices




Haciendo un recuento de mi vida, contemplo en mi alma cicatrices, algunas profundas y otras superficiales.

Todos los seres humanos experimentamos dolor y sufrimiento, es una de las leyes de la naturaleza del ser. 

Hay quienes dejan que su alma quede tocada por las dolorosas enseñanzas de la existencia, y se vuelven víctimas de su propia historia. Navegan constantemente por su pasado recordando dolores, injusticias, sufrimientos, desamores… Todo lo que les haga revivir una y otra vez el punzante ayer, y van haciendo sus heridas aún más profundas. Comienzan por buscar la justicia a toda costa, se transforman en seres que poco a poco dejan de reconocerse en sí mismos, y deciden ver su entorno con una vista nublada por el rencor, el resentimiento y el odio.

Existen otros seres que deciden hacer de dicho dolor un aprendizaje, y transforman cada una de sus penetrantes heridas, en una medalla de valor. Perdonan y se perdonan, caminando siempre hacia adelante con el conocimiento que cada sufrimiento les otorgó. Viven felices, se entregan y se vuelven sabios de la vida. Son su propio ejemplo, y se convierten en protagonistas y héroes de su existencia. Quienes los miran creen que han recorrido un camino libre de dolor, pero si observaran con detenimiento, comprenderían que todos aquellos que respiramos… Sufrimos.

No existen dolores menores ni mayores, existen dolores propios; y lo que cada quien decida hacer con su sufrimiento individual lo hará víctima, villano o héroe. La decisión es totalmente personal, y así misma será la consecuencia.

Tú eliges si serás esclavo de tu sufrimiento, o portarás con orgullo tus bellas cicatrices.




Cada árbol nace y crece en diversas circunstancias, pero todos por igual derraman savia.

Algunos pierden sus hojas con el primer invierno, mientras que otros se levantan como tocando el cielo.

Sabio árbol que me cobijas con tu sombra, permíteme contemplar tus cicatrices, comprender la profundidad de tus raíces, y admirar la belleza de tus hojas.

Allí de pie e inamovible, enseñas al mundo a pararse erguido ante el sol y la luna. Tomas lo mejor de la lluvia, y contemplas asombrado las estrellas.

Sólo tú conoces la profundidad de la vida, pues es allí donde nutres tus raíces.

Rubrikka


jueves, 23 de septiembre de 2010

La Primera Hoja


Así como comienzan a caer las hojas de los árboles, así… Día a día nos desprendemos de un poco de vida. 

Desde que llegamos a este mundo, hasta nuestro último aliento, nos vamos desprendiendo de instantes.

Al caer la primera hoja, la vida comienza a ser cuestionada. 

Quienes se aferran a los momentos, viven perdidos en el lamento del pasar del tiempo. Interrumpen su proceso de crecimiento, quedan inconclusos y con grandes vacíos.

Para quienes contemplan, aceptan, aprecian y aprenden del paso de su propia vida; el tiempo se vuelve aliado de su experiencia, dando marcha al crecimiento del ser eterno que llevamos dentro.

Abracemos nuestros otoños, nuestras estaciones, nuestros instantes. Maravillémonos ante el mundo, el cual se nos presenta cada vez más extraordinario y excitante.

No somos nuestras hojas, ni nuestro tronco, ni nuestras raíces. Nuestra esencia humana va más allá de nuestra propia comprensión.

Porque así como la vida, el tiempo y el universo se conjugan en un ciclo de transformación, así llega el otoño… Como una oportunidad de transición y de crecimiento.

Celebremos esa primera hoja, la que abre las puertas de un nuevo entendimiento.





Bellas hojas que han perdido su verdor, que se desprenden de entre los árboles, que caen como del cielo y comienzan a dar vida al otoño.

No por dejar de engalanar al árbol pierden su valor, simplemente cambian de morada sin disipar su esplendor.

Ahora ya esparcidas en el camino, regalan un bello sonido al ser pisadas, y me pregunto... ¿Quién al ser pisado responde de la misma manera?

El viento cambia su curso... Ahora canta una nueva canción, y escucho con atención, pues del viento también se aprende y se toma dirección.

Qué bello es ver pasar las estaciones, cada una con su magnificencia; así como bello es contemplar la vida en el paso de su propia estación.

Este digno otoño trae consigo la esperanza de un nuevo renacer, pues así como quedan desnudos los árboles, así también quedan desnudas las almas.

Y así es la existencia, perenne como las hojas… Más no la intentes retener, sólo disfrútala en todas sus estaciones, ya que también llegará tu otoño.

Rubrikka